Asistí hace unas semanas a una jornada en la que escuché esta frase y me conecté con ella porque le dió sentido a algo que siempre he pensado y que quisiera compartir. Recuerdo que, cada dos o tres años, nuestro Cliente más exigente nos enviaba su nuevo Referencial repleto de requisitos cada vez más exigentes que suponían un salto importante en nuestra gestión en términos de Organización y Calidad. Aquello asustaba al principio pero yo, que soy una persona a la que le gustan los retos, me ponía a ello junto con mi equipo y empezábamos a avanzar poco a poco. Y, gracias a esas nuevas «preguntas=requisitos», íbamos alcanzando los nuevos hitos y avanzando en nuestra gestión ya que había que formarse en nuevos aspectos, trabajar en ello e implementarlos.
Pero el esfuerzo tenía su recompensa!
Y ese Referencial que, al principio, había provocado frases como «ya está el Cliente de nuevo exigiendo», resultaba ser el MOTOR que nos había impulsado a mejorar.
Creo que todas las empresas debiéramos tener, al menos, un Cliente de este tipo ya que, como dice la frase:
«Avanzamos hacia las preguntas que nos hacemos», y, sin estos Clientes, que nos «regalan» esas preguntas, es muy probable que nos quedáramos estancados en nuestras organizaciones.
Aprovecho desde aquí para daros las gracias, Otis, Thyssen, Wittur, Ormazábal, Hill-Rom, Faiveley…. por regalarnos vuestras preguntas y por vuestra profesionalidad y colaboración. Thank you very much!